Editorial
Deforestación amazónica
Territorio, memoria y destrucción en la selva amazónica
La selva amazónica no puede entenderse como un paisaje continuo e intacto. Durante décadas, lo que a menudo se percibe como una vasta e indivisible reserva natural ha sufrido un proceso de fragmentación que redefine su sentido como territorio. La Amazonía, descrita con frecuencia como el sistema ecológico más importante del planeta, sigue siendo un espacio central en el imaginario global, pero su realidad física está cada vez más moldeada por otra fuerza: la deforestación amazónica.
Este proceso no ocurre en un único momento ni mediante una sola acción. Avanza de forma gradual, alterando el territorio capa por capa. Lo que fue en su día una selva densa y continua se convierte en un mosaico de tierra despejada, vegetación residual e infraestructuras en expansión. La transformación no siempre es visible de inmediato, pero con el tiempo se vuelve irreversible.

Mato Grosso, Brasil — julio de 2014
Varios jóvenes gauchos descansan después de reunir el ganado en una zona desbrozada de la selva amazónica. La tierra abierta, hoy dedicada a la ganadería, contrasta con el bosque denso que en otro tiempo cubría este territorio, donde la visibilidad era limitada y el movimiento venía definido por la vegetación.
José Faustino llegó a la Amazonía hace más de treinta años. Venía de Curitiba, siguiendo un camino compartido por muchos que buscaban oportunidades en lo que entonces se percibía como una frontera abierta. Hoy se encuentra en un paisaje que ya no corresponde a su memoria. Con una camisa amarilla y voz firme, describe los cambios con una precisión que no necesita exageración. Aquí había selva, dice. No se veía más allá de los árboles. Había comunidades indígenas viviendo en todo este territorio. Ahora se ve todo.
Lo que queda, explica, son fragmentos. Castañales, retazos aislados de selva amazónica y áreas protegidas que persisten como recordatorios. La continuidad se ha roto. El territorio ha sido redefinido.

Mato Grosso, Brasil — julio de 2014
El rodeo es una de las principales actividades sociales entre la población gaucha de Alta Floresta, donde la vida comunitaria está estrechamente ligada a la cultura del ganado y a la ocupación de la tierra. Estos encuentros reflejan una identidad compartida construida alrededor del trabajo y del territorio.

Mato Grosso, Brasil — julio de 2014
Un grupo de jóvenes se reúne junto a una pequeña laguna cerca de la comunidad de Sipo. El agua sigue siendo uno de los pocos elementos estables en un territorio donde la selva amazónica ha sido parcialmente desbrozada.
La deforestación amazónica sigue un patrón geográfico al que a menudo se llama el arco de la deforestación. Comienza en la región oriental, cerca de Belém, y se extiende hacia el oeste, hacia Acre, hasta alcanzar la frontera con Perú. Este arco cubre una distancia comparable a la que separa Madrid de Moscú y abarca cientos de kilómetros de ancho. No es simplemente una línea en un mapa. Es un proceso que se despliega a lo largo del territorio.
Dentro de este espacio, la selva se desmantela de forma sistemática. Las carreteras penetran en zonas antes inaccesibles, abriendo vías para la extracción. La tala elimina madera valiosa. El fuego se utiliza para despejar terrenos con rapidez, dejando tras de sí un suelo calcinado preparado para ganado o cultivos. La minería introduce nuevas perturbaciones, contaminando fuentes de agua y alterando ecosistemas. El territorio, en este contexto, ya no se define por su complejidad ecológica, sino por su potencial de extracción.

Mato Grosso, Brasil — julio de 2014
Un grupo de jóvenes pasa el tiempo junto a una laguna en las inmediaciones de Sipo, en una zona donde la selva amazónica ha quedado reducida a manchas dispersas de vegetación.
La transformación de la selva amazónica está impulsada por fuerzas económicas que operan a múltiples escalas. La ganadería, el cultivo de soja y la extracción de recursos constituyen la columna vertebral de este proceso. Estas actividades generan beneficios e integran el territorio en los mercados globales, pero esos beneficios se reparten de forma desigual, mientras las consecuencias van más allá de la ganancia económica inmediata. La deforestación amazónica no es solo un proceso ambiental. Es también una reestructuración del territorio y del poder.

Mato Grosso, Brasil — julio de 2014
Unos gauchos descansan tras recoger el ganado en una región donde amplias franjas de la selva amazónica han sido sustituidas por pastos. El terreno abierto refleja un cambio en el uso del suelo que se ha vuelto habitual en todo Mato Grosso.

Mato Grosso, Brasil — julio de 2014
El rodeo sigue siendo un punto de encuentro central para la población gaucha de Alta Floresta, donde la vida diaria continúa estrechamente vinculada a la ganadería y a la ocupación de la tierra.
La propiedad de la tierra en las áreas deforestadas suele ser informal, disputada o impuesta mediante la ocupación. La tala del terreno con frecuencia precede al reconocimiento legal, creando condiciones en las que el control se establece mediante la presencia y no mediante la ley. En muchos casos, la violencia acompaña este proceso, aunque no siempre resulte inmediatamente visible. La desaparición de la selva suele ir ligada al desplazamiento de quienes la habitan.
Las comunidades indígenas han vivido en la selva amazónica durante generaciones, manteniendo relaciones complejas con el territorio que van más allá del uso económico. Sus sistemas de conocimiento se basan en la observación, la adaptación y la continuidad. Para ellas, la selva no es solo un recurso. Es memoria.

Mato Grosso, Brasil — julio de 2014
Un grupo de indígenas permanece junto a una carretera de peaje que atraviesa su reserva, un punto visible de intersección entre el territorio tradicional y las infraestructuras en expansión.
Cuando avanza la deforestación amazónica, esa memoria se interrumpe. Territorio y memoria son inseparables. La pérdida de uno afecta al otro. La desaparición de la selva interrumpe patrones de movimiento, subsistencia y transmisión cultural. Altera la manera en que se entiende y se habita el espacio. El impacto no es solo material. Es también simbólico.

Mato Grosso, Brasil — julio de 2014
A un lado, la selva amazónica. Al otro, tierra desbrozada y preparada para el cultivo de soja. En la zona deforestada sólo quedan dos castaños de Brasil, protegidos por la ley.
El fuego sigue siendo una de las principales herramientas de este proceso de destrucción. Grandes extensiones de selva amazónica se queman para despejar el terreno. Los incendios producen humo que se extiende por regiones enteras, afectando la calidad del aire y la visibilidad. Las imágenes por satélite captan estos episodios, pero no transmiten toda la magnitud de la transformación. La destrucción se despliega con el tiempo. Cada hectárea talada contribuye a una pérdida acumulada difícil de percibir de forma aislada, pero significativa en su conjunto.
La deforestación amazónica reduce la biodiversidad, altera los ciclos del agua y contribuye al cambio climático. La selva, que fue un gran sumidero de carbono, se convierte en fuente de emisiones. Las implicaciones van más allá del propio territorio. La selva amazónica desempeña un papel crítico en la regulación de las lluvias en toda Sudamérica y en la estabilidad del sistema climático global.

Mato Grosso, Brasil — julio de 2014
La extracción de madera sigue siendo una de las industrias naturales más valiosas de Brasil, y procede en gran medida de la selva amazónica.
Pese a ello, los motores de la deforestación persisten. Los relatos económicos presentan la Amazonía como un espacio de oportunidad. El desarrollo se plantea en términos de productividad e integración. La transformación del territorio se justifica como progreso, aunque estos relatos suelen excluir las consecuencias a largo plazo y el reparto desigual de los beneficios.

Mato Grosso, Brasil — julio de 2014
Los yacimientos de diamantes se encuentran cerca de la superficie en algunas zonas de Mato Grosso, lo que hace accesible su extracción pese a las restricciones legales.

Mato Grosso, Brasil — julio de 2014
La extracción ilegal de diamantes persiste en Mato Grosso, impulsada por redes informales que operan dentro de la selva amazónica.
Para quienes habitan el territorio, la experiencia es distinta. El testimonio de Faustino refleja una forma de memoria basada en la observación. No habla de procesos abstractos, sino de un cambio visible. La selva que en su día definía el territorio ya no es continua. El horizonte se ha abierto, pero esa apertura señala ausencia, no expansión.
La memoria, en este contexto, se convierte en una forma de comparación. Contrasta lo que fue con lo que queda y revela la profundidad de la transformación sin necesidad de interpretación. Es una respuesta directa a los efectos visibles de la deforestación amazónica.

Mato Grosso, Brasil — julio de 2014
Niños de una comunidad indígena manoki se reúnen alrededor del fuego mientras cae la noche sobre la selva amazónica.
Al mismo tiempo, surgen nuevas formas de organización social. A medida que el territorio cambia, también lo hacen las estructuras que lo gobiernan. Las economías informales se desarrollan junto a las formales. La presencia de actividades ilegales, incluidas la tala y la minería no reguladas, añade nuevas capas de complejidad. La gobernanza se fragmenta y la aplicación de las protecciones ambientales resulta inconsistente.

Mato Grosso, Brasil — julio de 2014
Un hombre indígena manoki pesca junto a una presa situada en el límite de su territorio, donde se encuentran los entornos naturales y los alterados.
Esta fragmentación refleja una condición más amplia. La deforestación amazónica no es un proceso lineal. Avanza de manera desigual, respondiendo a condiciones políticas, económicas y ambientales. Los periodos de reducción van seguidos de una expansión renovada. Las políticas destinadas a proteger la selva amazónica han mostrado resultados en determinados momentos, pero su impacto suele ser temporal. El territorio sigue en disputa.

Mato Grosso, Brasil — julio de 2014
La Reserva Manoki está hoy rodeada de extensas plantaciones de soja, maíz y algodón, que forman parte del arco de la deforestación amazónica.
Dentro de este espacio en disputa surge la resistencia. Comunidades indígenas, organizaciones ambientales y actores locales se implican en esfuerzos por proteger la selva. Estas acciones incluyen el monitoreo de la deforestación, la documentación del daño ambiental y la defensa del reconocimiento legal de los derechos sobre la tierra. La resistencia no siempre es visible, pero es persistente. Adopta múltiples formas. En algunos casos es confrontación directa. En otros es continuidad: la decisión de permanecer, de mantener prácticas alineadas con la selva, de preservar el conocimiento.
La resistencia, en este sentido, está estrechamente ligada a la memoria. Recordar cómo vivir dentro de la selva amazónica es resistir a su transformación. Esta resistencia no detiene por completo la deforestación amazónica, pero introduce fricción. Cuestiona la inevitabilidad de la destrucción y crea espacios donde pueden existir relaciones alternativas con el territorio.

Mato Grosso, Brasil — julio de 2014
A un lado, la selva amazónica. Al otro, tierra desbrozada para la producción de soja. Dentro de la zona deforestada sólo quedan dos castaños de Brasil.
El futuro de la Amazonía sigue siendo incierto. La deforestación amazónica continúa remodelando el paisaje, alterando tanto su estructura física como su significado. La selva no desaparece de golpe. Retrocede. Se fragmenta, reducida a áreas aisladas dentro de un territorio transformado más amplio. Lo que queda son huellas. Fragmentos de selva amazónica. Fragmentos de memoria. Testimonios que intentan articular un proceso que aún está en marcha. La Amazonía todavía existe. Pero existe de otra manera. Su territorio ya no es continuo. Su memoria ya no está unificada. Su destrucción continúa. Su resistencia persiste.
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Amazon Deforestation forma parte del trabajo de largo recorrido de Álvaro Ybarra Zavala, dentro de Editorial. Puedes consultar el registro completo de publicaciones, exposiciones y premios en el archivo de actualidad.